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La huella ecológica de una persona, una familia ó un país está determinada por la cantidad de consumo promedio de cada uno y por la intensidad de los recursos que se usan para proveer de bienes y servicios a ésta población; la misma mide la demanda de dicha población sobre la biosfera en términos del área biológica productiva necesaria para soportar la demanda de recursos y absorber los desperdicios de ésta desde una perspectiva de sostenibilidad. En el año 2003 la huella ecológica global fue de 14.1 mil millones de hectáreas globales o 2.2 hectáreas en promedio por persona, mientras que la biocapacidad del planeta fue sólo de 11.2 mil millones de hectáreas globales o 1.8 hectáreas por persona; esto significa que para ése año, se tomó un 25% más de la biocapacidad del planeta para producir los bienes naturales representados en agua, alimentos, energía y materias primas. Durante las últimas décadas se ha tenido un déficit principalmente por el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera; en general el comportamiento en el crecimiento de éste gas, ha sido exponencial, por tal razón se habla de la huella del carbono. Desde 1960 el CO2 ha aumentado más de 9 veces por el uso intensivo de combustibles fósiles, aumentando lo que se denomina la huella del Carbón. Como consecuencia de gastar más bienes y servicios de la naturaleza a cambio del capital natural disponible, ya se registra y se percibe las modificaciones en las condiciones naturales del clima, en el agotamiento de la pesca en el mar, en la pérdida de bosques, en la contaminación del agua, acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera, en el incremento de la basura, la contaminación por sustancias toxicas, la muerte de la biodiversidad y brotes de epidemias y enfermedades. Para el cálculo de la huella ecológica se incluye el área necesaria para la producción de alimentos, de animales domésticos, fibras, aceite, área de pesca, bosques para madera, fibra, pulpa y leña. Se estima dentro de la ecuación el área necesaria para absorber el dióxido de carbón que ocasiona la quema de combustibles fósiles, menos la cantidad absorbida por los océanos. El cálculo incluye además el área utilizada en infraestructura de hidroenergía que se incluye como área construida. En conclusión cuando la huella de la humanidad excede la biocapacidad de renovación del planeta, es necesario el retiro de capital natural y eso es considerado insostenible, por lo que actualmente la humanidad vive de los intereses, ya que hay evidencias de que el capital natural se encuentra con saldo en rojo, por la escasez de recursos que ya se manifiestan.

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