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a recuperación de cuencas hidrográficas es la medida más efectiva para mitigar la vulnerabilidad ante el Cambio Climático porque la deforestación y la expansión de la frontera agrícola es una de las causas importantes en la modificación de las condiciones actuales del clima. De acuerdo con el reporte sobre Cambio Climático para el año 2007 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, la deforestación y la descomposición de la biomasa originada por los cambios en el uso del suelo, modificación de la cobertura vegetal y expansión de la frontera agrícola, aportan con el 17, 3 % del total de las emisiones de gases efecto invernadero. Dichos cambios en el uso del suelo y la modificación de la cobertura vegetal ejercen presión en los recursos forestales, conducen a la habilitación de nuevas zonas de cultivo en partes altas de las cuencas hidrográficas, inducen en la gente a cambios de sistemas productivos de cultivos más comerciales por aquéllos menos rústicos y tradicionales con menor tecnología de producción; Además de lo anterior, influyen en pérdida de diversidad biológica, desertificación de los suelos, desprotección de fuentes de agua, cuyo caudal corre el peligro de reducirse hasta secarse y en  la aparición y/o aumento de nuevas plagas y enfermedades. Estos cambios también provocan que los cultivos requieran más riego, por lo que se requiere una permanente aumento en la oferta hídrica de la región. Una medida de mitigación importante para paliar la vulnerabilidad de las fábricas de agua que se localizan en las cuencas hidrográficas es fomentar el incremento de los llamados “sumideros de dióxido de carbono” (CO2). Los sumideros son procesos, actividades o mecanismos que captan y almacenan gases de efecto invernadero que están en exceso en la atmósfera. El Protocolo de Kyoto reconoce e inscribe como sumideros las actividades de forestación, reforestación, algunos usos de la tierra y la silvicultura; como corolario reducir la deforestación y la degradación de los bosques es la máxima prioridad para un país como Colombia, en términos de mitigación ante el Cambio Climático, para lo cual se requiere el uso de instrumentos económicos que permitan pagar los servicios ambientales que proveen las fábricas de agua a cambio de inversiones en el manejo sostenible de tierras o recursos; entre las medidas de mitigación se destacan la reducción de las emisiones mediante una mejor gestión de los flujos de dióxido de carbono, metano, dióxido de nitrógeno y otras emisiones de gases de efecto invernadero a través de técnicas de cultivo apropiadas y mejor manejo del ganado. También la eliminación de emisiones, elevando el almacenamiento de carbono en los suelos o la cubierta vegetal con medidas como la labranza de conservación y la restauración de tierras degradadas, siembra directa de pasturas y, finalmente, el desplazamiento de emisiones contaminantes, dando prioridad a fuentes de bioenergía.

Dentro de los beneficios sociales y ambientales entre otros, se encuentra la promoción sobre el uso de madera como material de construcción en sustitución de ladrillos, cemento, metales o plásticos, por lo que se obtiene un doble beneficio para el cambio climático; ya que la madera es un excelente aislante térmico y contribuye a la reducción de las necesidades de energía para acondicionamiento de temperatura ambiente de edificios; por otra parte, la energía consumida por unidad de material es mucho menor para la madera que para todos los demás materiales, a manera de ejemplo para producir una tonelada de cemento equivale a generar cinco toneladas de gases efecto invernadero.

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